Vino italiano

vino rosado

vino rosado

Vino rosado, predominio italiano

El vino rosado, poesía frutada capaz de expresar un tramo específico del territorio italiano, actualmente se encuentra bajo los reflectores, gracias al crecimiento del prosecco, finalmente al centro del sabor italiano.

Un tiempo considerado un vino italiano de menor importancia, hoy es la combinación ideal para aperitivos y platos únicos como entremeses o sopas de pescado y frituras mixtas.

El vino rosado se obtiene a través de la llamada “maceración corta”. Un proceso durante el cual las uvas rojas se aplastan, dejando las cáscaras a macerar en el mosto hasta que adquieran el color deseado, en un período que varía de 2 a 36 horas. Este procedimiento en Italia se conoce como “salasso“, en tierra francesa “saignè“. Tres horas equivalen a un “rosa tenue” mientras que con 6 ó 10 se realiza el “cerasuolo” (muy famoso el de Abruzo); en cambio,  con once horas, se perfecciona el “chiaretto“, con una coloración casi rubí.

El excelente vino rosado italiano no puede por definición, a nivel legal, derivar de la unión de vinos blancos y tintos, a diferencia que en Francia (rosè d’assemblage). Apulia, Lombardía y Véneto (de donde proceden las mejores botellas de prosecco rosado), son las regiones que mayormente se han dedicado a la producción de rosados, los más renombrados se realizan en el Salento.

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