Pizza italiana

Pizza blanca a la romana de horno, tradición eterna

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La pizza blanca a la romana es una especialidad de la capital, reconocible por sus características únicas. Muy diferente de la focaccia toscana o de la fugassa genovesa, ofrece un aspecto seco. La masa es rica en burbujas y, en la superficie, presenta una pequeña cantidad de sal de grano y pequeñas depresiones en las cuales confluye el aceite de oliva virgen extra con el que se condimenta la pizza al final.

 

Pizza blanca a la romana, un producto de horno

 

Quien se encuentre en Roma en búsqueda de una pizza blanca a la romana debe ir a las panaderías y no a los negocios que venden pizza a porciones. Es en las panaderías, en las que se prepara el pan, en donde nace este manjar, y posteriormente se entrega en las tiendas junto con los sándwiches y panes. El mejor momento para disfrutarla es durante la prima mitad de la mañana, cuando todavía mantiene su aroma intacto.

 

Se puede comer sola o rellena

 

En los negocios que venden pan y productos de charcutería (llamados “alimentari” en Roma) la pizza blanca a la romana se expone, junto con el pan, normalmente ya cortada en pequeños rectángulos de alrededor de 100 gramos amontonados en la vitrina. Una vez elegido el pedazo (fino o grueso, más o menos cocido), se puede saborear directamente o agregar por ejemplo mortadela.