Nutrición

Un Plan de Salud Nacional-1411565618291

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El Gobierno de México lanzó un plan contra la obesidad y la diabetes, a través de una reforma fiscal que grava el consumo de refrescos azucarados y de comida chatarra. La iniciativa del presidente Enrique Peña Nieto, responde a una “emergencia nacional” como define la ONU. La medida, apoyada por la OMS, aumenta un peso (0,08 dólares) cada litro de refresco y pone un impuesto especial del 8% a la comida chatarra.

México tiene el mayor número de adultos obesos, después de EE.UU. y es el primero en sobrepeso infantil. Como puede leerse en el artículo de Il Fatto Alimentare, el consumo anual per cápita de refrescos en México alcanza los 180 litros, por arriba de los EE.UU. con 118 L, colocándolo como el consumidor de bebidas azucaradas más grande del mundo, con una dieta hipercalórica que se traduce en cifras de epidemia.

El objetivo es desalentar a los consumidores e invertir lo recaudado en políticas saludables e infraestructura, en poblaciones rurales en donde la falta de acceso al agua potable genera el consumo de refresco. Sin embargo, subir los precios ”no es ninguna garantía” para cambiar los malos hábitos, como explica Ruth Pedroza Islas, especialista en Ingeniería en Alimentos de la UIA, quien considera “simplista” la nueva política, que deja fuera la prevención, la educación y la pobreza.