Limones

Limón del Etna, en camino al IGP

limoni etna

El limón del Etna ha obtenido la autorización por parte del Ministerio de las Políticas Agrícolas (MiPAAFT), el 18.10.18, en vista de su reconocimiento como IGP (Indicación Geográfica Protegida).

 

Limón del Etna IGP, cultivación y normativa

 

La zona de cultivación del cítrico etneo abarca los territorios de la provincia de Catania que incluyen la zona iónico-etnea, entre el río Alcantara y la frontera septentrional de la capital. (1)

 

Entre los varios criterios, la normativa de producción impone limites a la densidad de las cultivaciones. (2) La cosecha se realiza a mano, durante los meses de verano. Se estimula el reflorecimiento de la planta hasta que de origen a los “Verdelli” (limones de verano), los cuales representan la excelencia productiva sobre el perfil cualitativo.

 

Queda estrictamente prohibido el tratamiento de los limones en post-cosecha con fungicidas o ceras. Los controles en la producción se encuentran bajo el control del Instituto Zooprofiláctico Experimental (IZS por sus siglas en Italiano) de Sicilia.

 

Limón del Etna IGP, variedades y peculiaridades

 

El limón del Etna IGP pertenece a las variedades “Femminello” o “Monachello”, que se distinguen por la cáscara fina. Con un color amarillo en el “primofiore” (los cítricos cosechados en invierno) y verde nei “verdelli” (cuya cosecha se realiza en el verano).

 

Es un fruto jugoso con un aroma muy característico, con una notable acidez y un elevado nivel de solidos solubles totales, el limón etneo exprime de esta manera la naturaleza volcánica del terreno en donde se cultiva.

 

Renzo Pierpaolo Turco y Dario Dongo

(1) Los Municipios en donde el cítrico puede ser cultivado, para poder presumir la Indicación Geográfica Protegida, son los siguientes: Aci Bonaccorsi, Aci Castello, Aci Catena, Aci Sant’Antonio, Acireale, Calatabiano, Castiglione di Sicilia, Fiumefreddo di Sicilia, Giarre, Mascali, Piedimonte Etneo, Riposto, Santa Venerina, San Gregorio di Catania, Valverde e Zafferana Etnea.

(2) Los criterios gastronómicos mueven de un límite a la densidad de la cultivación. La densidad máxima está fijada en 1400 plantas por hectárea en los primeros seis años de cultivación, 700 los años posteriores.

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